Lightlane es por ahora un prototipo, pero teniendo en cuenta su utilidad y su accesible tecnología damos por hecho que se hará realidad. El invento consiste en unos láser que dibujan un carril bici sobre el suelo alrededor del ciclista. La idea de Alex Tee y Evan Gant, los creadores del juguete, es que sea el carril bici el que se adapte al ciclista y no el ciclista el que se vea obligado a seguir las infraestructuras existentes.
Dicho así suena un poco utópico, pero la verdad es que el dispositivo, aparte de la idea de llevar contigo el carril bici, ayuda a delimitar el espacio del ciclista creando una barrera de luz que será previsiblemente más respetada por el resto de conductores.
El Lightlane cuenta con una autonomía de tres horas y puede recargarse con un simple transformador, como si fuese un teléfono movil, o incluso mediante usb.
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